#EróticaNavidad

Micro Erótico Navidad18

—¿Jengibre? ¿Esa era la sorpresa? —comentó ella con un mohín de disgusto en el rostro.

Cuando recibió el mensaje: “Sorpresa caliente. Ven ligera de ropa.”, no imaginaba que él se refiriera a darle una clase de cocina y menos la noche de navidad. El mejor chef de Manhattan enamorado de una acérrima defensora de la comida precocinada. Todo un despropósito.

El hombre alzó una ceja, presuntuoso y le hizo una seña para que guardara silencio y le acompañara. Ella le siguió hasta el dormitorio quitándose el abrigo y lamentando haberse puesto su mejor vestido para pasar la noche tras los fogones. Al menos le haría sudar un rato. Rara vez podía apartar la vista cuando se arreglaba así.

El dormitorio iluminado con velas y los lazos rojos colgando de cada esquina de la cama la dejaron muda. Él le arrebató el abrigo y la animó a desnudarse, lentamente, como mejor sabía hacerlo ella.

Luego se entretuvo en anudar una a una sus extremidades con las suaves cintas y dejarla indefensa sobre el colchón. Un juego que ambos gustaban practicar.

La raíz sumergida en agua con hielo sí que fue una sorpresa, más cuando esta rozó su entrepierna y poco a poco el calor incendiario prendió en su delicada piel. Ardían sus entrañas con una necesidad que nunca había sentido.

Sacudió la pelvis tratando de liberarse, mientras él la observaba divertido contemplando como su excitación crecía por momentos.

Tomó hielo en su boca y se prodigó en besos y caricias para apagar el fuego, no sin antes hacerla estallar entre gemidos y gritos contenidos por sus labios mordidos.

Al finalizar, ella le miró de soslayo.

—Quién sabe, quizá acabes logrando que me guste la cocina.

5/5 (1)

Share this...
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Una idea sobre “#EróticaNavidad”