Dando la bienvenida a 2019

Dando la bienvenida a 2019

Dando la bienvenida a 2019

Muchos dirán: “¿Dando la bienvenida a 2019? A buenas horas se ha dado cuenta esta que hemos cambiado de año”. Me explico.

Las navidades para mí, como para la mayoría, acaban el día 7 de enero (o, en su defecto, el primer día laborable después de Reyes). Hasta que no me he comido el roscón y abierto los regalos me niego a pensar en el año en que estamos. Así que, para mí, el año empieza después de reyes. Cuando se guardan las luces, el árbol y te das cuenta que los propósitos que querías fijarte para el año nuevo, los estás incumpliendo, incluso antes de que finalice el primer mes.

Porque, siendo sinceros, ¿quién no ha dicho “este año adelgazo” o “este año empiezo la dieta” o “este año empiezo a cuidarme”? Pues eso. Y ¿cuántos lo hemos incumplido nada más abrir el roscón de reyes? Pues lo dicho. Y no hablemos de los restos de dulces, comidas y cenas que nos quedan por acabar…..

Así que, al fin y a la postre, 2019 empieza mañana. Al menos para mí.

En cuanto al 2018, yo lo calificaría como raro, raro, raro. Muchos dirán que ha sido malo, pero yo no pienso eso. No puedo describir un año como malo, me niego a hacerlo. Raro, sí. Porque me han pasado muchas cosas que no son las habituales en mi día a día. Malo, ni hablar.

Es verdad que he perdido muchas cosas durante 2018, pero en mi casa siempre decimos “Por algo será” y de momento, con el tiempo, hemos descubierto que esa frase es más acertada de lo que la mayoría piensa. Todo tiene un por qué, un propósito, aunque muchas veces no nos demos cuenta o no queramos verlo. Yo prefiero pensar que es así. Igual que prefiero pensar que no hay cosas malas, porque de todo se puede extraer algo bueno, aunque simplemente sea aprender de ello. Porque de todo se aprende y sino me creéis, echad la vista atrás y haced recuento, con un poco de paciencia y abriendo la mente, seguro que os dáis cuenta de ello.

Así que en mi caso, yo prefiero quedarme con lo bueno o con lo que aprendo de lo “malo”.

Lo mejor, desde luego, ha sido la ilusión de tener mi primera novela entre las manos. Esa sensación de haber cumplido un sueño, uno que llevo arrastrando desde muy pequeñita, casi desde el momento en que aprendí a escribir y cientos de ideas pasaban por mi cabeza deseando ser plasmadas y compartidas.

He madurado mucho desde entonces y también he aprendido mucho y eso es lo que me ha ayudado, por fin, a ser capaz de darle forma y poder compartirlo con todos vosotros. Y sí, por qué no decirlo, YA SOY ESCRITORA. Que ilusión. El mejor regalo del año. Y mejor que eso, incluso, es haber podido disfrutarlo junto a mis seres queridos. Sentirme apoyada por tanta gente y ver que no ha resultado una completa catástrofe (miedo irracional que tenemos todos los que nos dedicamos a esto, sobre todo si es la primera vez).

Gracias a los que me han apoyado este 2018. Gracias a los que habéis adquirido la novela, en digital o papel e incluso mediante kindle unlimited. Y mil gracias a los que os habéis animado a comentarme lo que os ha parecido, espero que dentro de poco seáis muchos más, porque quiero leerlos a todos. Por mail, redes sociales, en Amazon (si comentáis aquí me hacéis un gran favor animando a otros a que lo lean).

Y para 2019, a todos los que aun tienen esos relatos, novelas, ideas, escondidas en un cajón de su dormitorio: escribid, publicad y compartid. El esfuerzo valdrá la pena, ya sabéis, o aprendéis de los comentarios que os dejen u os sentiréis satisfechos de haber compartido vuestras obras o ambas(normalmente lo último).

¡Feliz 2019! Que este año se llene de ilusión y sueños cumplidos.

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